sábado, 23 de agosto de 2014

COOPERARI, la empresa en red: Redes Alumni de Ex Empleados


Los que hemos pasado por más de una empresa tenemos claro que lo mejor de cualquier organización (y también lo peor) son las personas.

En cada cambio, en cada salto, lo más doloroso es romper esa deliciosa rutina de desayunar con unos, bajar en el ascensor con otros, comer siempre con los mismos, apuntarse a la cerveza "after work"..., compartir ese momento de intensa sensación de equipo que nos inunda en cada crisis, en cada zafarrancho para resolver un marrón que nos tiene a todos en la oficina hasta las tantas...

La decepción más grande, a la que pasan unos meses desde el cambio de empresa, de trabajo, es el comprobar cómo personas con las que has compartido cientos de horas, proyectos, confidencias, silencios y charlas, desaparecen de tu vida tal como llegaron: de golpe, y no vuelves a saber de ellas.

Y por otro lado, lo único que conservamos de nuestra relación con nuestras antiguas empresas es justamente el seguir en contacto con nuestros ex compañeros.

La mayor parte de las organizaciones (hay excepciones honrosísimas) cierran sus puertas a cal y canto y no gustan de facilitar ese tipo de contactos entre ex colegas. Mueres para la organización a la que sales de ella. Pero conozco a poca gente que no sienta curiosidad por la evolución de una organización para la que ha trabajado.

Yo estoy al tanto, más o menos, de los cambios, altas y bajas, transformaciones que se producen en cada una de las organizaciones a las que dediqué tantas horas que son para siempre parte de mí misma, algo parecido a lo que sucede con nuestra familia amplia, con la que tenemos poco contacto, pero sobre la que nos gusta recibir noticias y estar al día de las visicitudes de sus miembros y que tanto ha alimentado a Facebook, donde vemos con cariño cuánto ha crecido el niño de nuestra prima segunda, o nuestro sobrino de Perú.

Con las personas de mis anteriores trabajos con las que sigo en contacto, sea presencial o virtual, que tanto da, comparto información y conocimiento organizacional, conforman el primer círculo de mi red personal profesional y como en toda red, el intercambio es moneda común. Sé un montón de cosas sobre el presente de cada una de esas empresas y me sorprende que las organizaciones no saquen partido de ese comportamiento tan frecuente .

La relación con los ex empleados (lo sean por la causa que sea) suele ser nula cuando no negativa. Tiene que ver muchas veces con que la salida de la organización no siempre es civilizada. Pocas organizaciones tienen planes y protocolos de salida y muchos directivos tienen pánico a esas situaciones de salida de la organización y cierran sus puertas y esconden su cabeza bajo el ala cuando se producen, derivando la comunicación de ese acontecimiento trascendental en la vida de cualquier profesional a un especialista. (Me viene a la cabeza la magnífica película "Up in the Air" de la que os adjunto un momento muy significativo.)



Esta falta de responsabilidad por parte de muchos directivos provoca a menudo el rechazo no sólo al jefe que no se ha enfrentado a la situación, sino a toda la organización por parte del empleado saliente, y un sentimiento de culpabilidad del directivo que muchas veces se resuelve borrando al ex empleado de la red y de su memoria.

Una pena. Los ex empleados suelen conocer bien procesos, expectativas y objetivos de la organización para la que han trabajado y podrían seguir sugiriendo mejoras e innovaciones. Saben cuáles son las debilidades de la empresa y también sus fortalezas. De hecho, en charlas, cafés, cenas, encuentros varios que he mantenido con antiguos compañeros de trabajo, la conversación acaba derivando en cómo mejoraríamos procesos, proyectos e interacciones a la que terminamos con el repaso despiadado de los jefes que hemos compartido.

Las últimas reestructuraciones, ERES, fusiones o absorciones, etc, han llenado el mercado laboral de ex empleados que en ocasiones, en las empresas más innovadoras, siguen colaborando con su antigua empresa como consultores freelance.

Ex empleados que han comenzado a crear sus propias redes de contactos profesionales al margen de la empresa en la que trabajaron y que forman "enjambres sabios" (swarmwise) utilizando el término de Rick Falkvinge y que vaticinan nuevas organizaciones en red al margen de la estructura tradicional de la empresa, anunciando nuevas formas de asociación profesional y de vida profesional en las que no existe la relación laboral contractual, sino el mutuo interés y el proyecto común. Agrupaciones puntuales mucho más ágiles y adaptables que una empresa tradicional.

Las empresas que quieran sobrevivir deberán incorporarse a estas redes o, mejor aún, facilitar espacios donde poder incorporar ese talento externo que conoce bien los valores y objetivos de la empresa. 

En este sentido una buena alternativa es la creación de comunidades corporativas de ex empleados. Bebiendo del modelo "Alumni" de los lobbies estudiantiles, las comunidades de "Cooperari" persiguen mantener la vinculación con la empresa para fidelizar al ex empleado tanto para construir una potente red de colaboración e intercambio de conocimiento, como para reforzar la imagen de la marca a traves de lo que se ha venido a llamar "employer branding" y cuyo objetivo es que estos ex empleados sean los mejores embajadores de la marca.

Así, puede estimularse también la participación de los ex empleados en las redes sociales profesionales (fundamentalmente LinkedIn, Facebook y Twitter) para crear una red de profesionales fan y asociada a la marca.

Las Comunidades COOPERARI pueden contener entrevistas entre antiguos colegas, espacios de aprendizaje en los que seguir formándose, espacios de información sobre el sector y ofertas de colaboración en proyectos puntuales. Bolsa de trabajo. Espacios de networking y de cooperación mútua. Club de viajes y encuentros fin de semana. Espacios de compra y consumo colaborativo. Espacios, en fin, de claro WIN WIN.


Alumni de Deloitte